Lo único que he aprendido, es a no tener ilusión por nada, y aún así, me salto mi propias caídas, y vuelvo a seguir, a seguir, y tan si quiera sé por qué. No sé si soy una ilusa por pensar que alguna vez puede ser posible, que algo puede salir bien, que algo puede tener sentido, que puedo llegar a tener mis ilusiones. A veces no nos damos cuenta de que poder seguir ya es un motivo para hacerlo, es un camino más, es una oportunidad, ¿te la da la vida?, no, te las das tú, eres el guía, eres tú el que ha elegido ese camino, es una opción, de sonreír, de llorar, lo único que no eliges es como sentirlo, porque por mucho que intentemos cambiar un sentimiento si es verdadero no se irá jamás, se podrá pasar, pero no se va a escapar. Y son esas metas, esas oportunidades las que te hacen seguir viviendo, aunque vivas de una manera diferente, aunque, parezcas vivir en otro mundo, otro espacio, otras formas, simplemente hay que pensar, que si vivimos es por algo, y da igual que no encontremos la razón, el sentido de la vida o no la hayamos encontrado todavía, y no hace falta que la busques, porque quizás no la encuentres, solo piensa que, si tienes la capacidad de sonreír, es para aprovecharla, y si todo parece perdido, toca aprender que el viento no siempre va a nuestro favor, y que difícil, no significa que esté perdido.